El sistema de salud pública en México atraviesa una de sus transformaciones legales y presupuestarias más profundas de la última década. A partir de enero de 2026, la entrada en vigor de las reformas a la Ley General de Salud ha redefinido la manera en que el Estado administra los recursos destinados a las enfermedades más costosas y complejas, centrando el debate en la viabilidad del Fondo de Salud para el Bienestar.
El Fin de los Recursos.
El cambio más significativo radica en la eliminación del «candado legal» que protegía el presupuesto de este fondo. Anteriormente, la ley obligaba a destinar el 8% del Fonsabi exclusivamente a la atención de enfermedades que generan gastos catastróficos. Con la nueva reforma, esta restricción desaparece, permitiendo que un Comité Técnico reasigne dichos recursos de manera discrecional.
Esta flexibilidad administrativa tiene un doble filo: por un lado, el gobierno argumenta que permitirá cubrir necesidades inmediatas de infraestructura y gasto corriente en hospitales; por otro, organizaciones civiles advierten que el dinero podría dejar de llegar a los tratamientos específicos de los pacientes.
Impacto en Pacientes.
La preocupación principal de la comunidad médica y de las asociaciones de pacientes se centra en los tratamientos que requieren financiamiento constante y elevado. Entre las áreas con mayor riesgo de incertidumbre presupuestaria se encuentran:
- Oncología: El financiamiento de quimioterapias y medicamentos de última generación para diversos tipos de cáncer.
- Enfermedades Crónicas: Tratamientos para VIH/SIDA, trasplantes de órganos y servicios de hemodiálisis.
- Cuidados Especializados: Atención en cuidados intensivos neonatales y enfermedades raras o lisosomales.
Una Reducción.
Los datos que sustentan esta reforma muestran una realidad financiera compleja. Según los reportes más recientes, el fondo ha experimentado una caída estrepitosa en sus reservas. Mientras que en 2018 el Fonsabi contaba con aproximadamente 93 mil millones de pesos, para el inicio de 2026 la cifra se sitúa cerca de los 32 mil millones. Esta reducción del 65% se refleja directamente en la disminución del número de pacientes atendidos bajo este esquema de protección financiera.
Nuevos Modelos de Atención.
No todo en la reforma es presupuestario. La Ley General de Salud ahora integra formalmente la Salud Digital. Se han establecido las bases legales para la implementación masiva de:
- Telemedicina: Consultas especializadas a distancia para zonas rurales.
- Receta Electrónica: Un sistema unificado para controlar el abasto de medicamentos y evitar el mercado negro.



